La Risa Alivió los Retos de mi Vida
Dana Kaplan, USA

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La primera vez que escuché sobre Yoga de la Risa fue durante un segmento de fin de semana en mi entrenamiento de 200 horas como Maestra de Hatha Yoga en el 2009.  En ese tiempo, estaba padeciendo mucho dolor de espalda baja y cadera debido a un antiguo accidente de patinaje.  Me enfermaba casi cada dos meses y con frecuencia padecía dolor de cabeza por sinusitis.  El lado brillante de esto fue que vivía  un tremendo crecimiento espiritual.  Estaba comenzando a confiar en el Universo, liberándome del miedo y soltando las riendas de mi deseo de control.  Por primera vez en mi vida, estaba comenzando a encontrar verdadera auto-aceptación, a pesar de mis creencias auto-limitantes,.  Y, estaba en el proceso de hablar mi verdad, a toda costa.  Cuando mi maestro de yoga nos introdujo a un poco de Yoga de la Risa durante ese fin de semana, mi respuesta inmediata fue, “¡¡Yo Quiero Esto En Mi Vida!!” 

Al instante sentí como la risa era de gran ayuda para liberar los juicios sobre mi y los demás.  Reír a carcajadas era hermosamente liberador para mi voz y la auto-expresión creativa...  ¡Amo cantar!  Mientras estaba riendo, ni siquiera podía simular que tenía control sobre algo, excpeto quizá por mi actitud positiva. 

En cuanto vi que mi maestro de yoga estaba ofreciendo un entrenamiento como LCYR (Líder Certificado en Yoga de la Risa) me inscribí de inmediato.  Al completar el entrenamiento, fui a mi centro comunitario local para iniciar un Club de la Risa con adultos mayores.  Ya son tres años desde Octubre del 2010 que he estado facilitando al grupo de Rientes 39 de Maitland, Fl y hemos crecido juntos en miembros y espíritu.

He sido testigo de algunas  transformaciones sorprendentes de muchos de los miembros de los 39.  Una mujer de 84 años, Florence, padecía por asma.  ¡A través de reír de forma regular, reporta que sus síntomas de asma se han reducido de forma notoria!  Jim, un hombre de 87 años, tenía una artritis terrible en todo su cuerpo; casi no podía abrir sus ojos y boca.  Su diafragma estaba tan rígido y trabado, que ni siquiera podía reír.  Después de acudir a clase durante varios meses, el rostro de Jim comenzó a suavizarse.  Sus ojos se encendieron, sus labios se abrieron y comenzaron a dibujar una sonrisa y ¡la risa comenzó a fluir a carcajadas cada vez más fuertes!  ¡Hasta se convirtió en uno de los encargados oficiales de hacer recargas de risa en nuestro grupo!  También comentó que el día que tocaba Club de la Risa era su día favorito de la semana ya que sus dolores corporales se reducían notablemente. 

Yo por mi parte, sigo conduciendo el Club de la Risa, y he agregado a mi rutina matutina una sesión de Risa a Solas, conectándome fácilmente a mi juguetonería y alegría internas.  Me río todo el tiempo y mi dolor de espalda baja y cadera se han mejorado mucho.  Me enfermo con menos frecuencia y casi desaparecen por completo los dolores de cabeza por sinusitis.  Y más sorprendente aun, es que me siento bastante bien conmigo misma, así como soy, la mayor parte del tiempo.  Sigo creciendo en la fe y soltando el miedo y control; y mi voz es mucho más libre para decir lo que necesito decir y cantar como la alondra que estaba destinada a ser.  Aun tengo varios retos difíciles en mi vida, pero los navego con mucha más facilidad de lo que jamás imaginé posible. 

Dana Kaplan
dropoffyoga@gmail.com

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