Aprendí a Vivir con Dicha y Contentamiento
Nathan Mansbach México

thumbs

Mi vida yóguica comenzó a finales de los años 90, pero fue hasta el año 2006 que Yoga de la Risa me encontró a mí. ¡Sí, me gusta decir que Yoga de la Risa me encontró, porque llegó a mi vida inesperadamente! Estaba haciendo un entrenamiento de maestros de Yoga Terapéutico en EU, cuando un día uno de mis compañeros pidió permiso para conducir una sesión de Yoga de la Risa durante el descanso vespertino, para divertirnos. Puedo recordar vívidamente como, hacia el final de la sesión, recostado en el suelo, no podía dejar de reír, pateando, gritando y agitando los brazos. Recuerdo haber dicho que sentí como si el cielo hubiera abierto sus puertas para mí. Quedé completamente enganchado y no podía esperar para formarme como maestro.

Afortunadamente, tuve oportunidad de aprender con el Dr. Kataria en Los Ángeles. A mi regreso a México, comencé a practicar Yoga de la Risa de inmediato. Con esto se inició mi transformación y comencé a descubrir capacidad desconocidas para mí. Sentí que había sido escogido para esparcir este concepto único y llevar más risa a las vidas de las personas. En Septiembre del 2007, se llevó a cabo el Congreso Americano de Yoga de la Risa en Miami, Florida. No podía perder la oportunidad de reunirme con mi maestro una vez más, así que volé a EU esta vez con mi hija Liat de 14 años.

Llegamos por la tarde del jueves, 27 de septiembre y me dirigí directamente hacia el lugar donde el Dr. Kataria estaba dando un entrenamiento para Maestros, previo al congreso. Pasamos varias horas con el grupo y practicamos Yoga de la Risa en la playa. Más tarde, todos se estaban disponiendo a ir a cenar. Liat y yo decidimos ir al lugar donde nos íbamos a quedar, pero ya que teníamos hambre, nos detuvimos a cenar en un restaurant de comida china, en Aventura, Florida. Nos sentamos en una mesa y comenzamos a ver las hermosas fotografías que había tomado durante la sesión en la playa. Después de 10 o 15 minutos, un hombre pasó por nuestra mesa y le pegó “accidentalmente” a una de las sillas, y muy educadamente se disculpó. Poco después vi como salía corriendo del restaurante con mi bolsa de viaje que tenía nuestros pasaportes, dinero, tarjetas de crédito, tarjetas de identidad, llaves, cámara, etc.

Me di cuenta que había perdido todo. Y como si esto no fuera suficiente, nos sacaron del restaurant porque no teníamos dinero para pagar nuestra cuenta y las autoridades no quisieron ayudarnos de ninguna manera. Mientras, fuera del restaurante Liat lloraba asustada, el oficial de policía me hizo saber lo tonto que había sido por no asegurar mis pertenencias en mis manos. Y para agregar a nuestros problemas, no encontré ningún teléfono para poder hablar a mi casa o para cancelar mis tarjetas de crédito. Lo único que logre fue otra cita con la policía local para el día siguiente, para seguir con el proceso legal.

Bastante desilusionados, nos dirigimos al departamento que había reservado para nuestra estancia, pero me tomó un par de horas convencer al casero de que nos dejara entrar pues al no tener mi identificación no podía convencerle de quién era yo. Finalmente pudimos entrar y pude cancelar mis tarjetas de crédito. Pero, ya era demasiado tarde. El ladrón ya había hecho cargos por miles de dólares, justo en el centro comercial de Aventura, a un lado del restaurant chino. Mi destino estaba sellado. Al día siguiente, sintiéndome enojado y con impotencia, comenzamos nuestra aventura legal a través de la estación de policía y el consulado mexicano. Me di cuenta de que esto iba a tomar varios días, así que después de un largo y arduo día, le llamé al Dr. Kataria para decirle que no podría asistir al congreso.

Comprendiendo mi dilema, me aconsejó que no me sintiera miserable y que mantuviera mi ánimo en alto. En ese momento, pensé que era algo raro. Como diablos me iba a mantener con el ánimo elevado bajo tal situación adversa. A pesar de todo, procuré meditar ates de irme a dormir, aun cuanto me sentía completamente drenado y cansado. De repente, una chispa comenzó a crecer dentro de mí. Era como una luz divina y he estado cargando esta luz adentro de mí durante toda mi vida. Es mi Arjuna; mi Guerrero de la Vida que nunca me ha abandonado.

A esto se refería el Dr. Kataria – una divinidad interna y una conciencia más elevada que tiene la capacidad de elevar el ánimo de uno. ¡Instantáneamente todo se aclaró: nada puede romper mi espíritu; nadie puede robar mi risa! Mi hija y yo finalmente acudimos al congreso de Yoga de la Risa. Recuerdo la mirada del Dr. Kataria asintiendo, mientras hacia mi mejor esfuerzo por soltarme durante la sesión. Prevalente estaba pensando, “Si, lo lograste”. Después de comer, me invitó a compartir mi experiencia con los otros participantes. Seguimos fluyendo, riendo y elevando nuestro nivel de vibración y elevando nuestro mantra a la vida: ¡Jo jo, ja ja ja! Muy bien, muy bien, yei!!

Dos días más tarde, terminamos todos los arreglos legales y volamos a casa. Ahora sé de seguro: “Enseñamos, lo que nosotros, tenemos que aprender”. Yoga de la Risa me ha ayudado a aprender, y sigo aprendiendo, como reír, como abrir mi corazón, como vivir con alegría y contentamiento, como tocar mi tristeza y la de otras personas, como soltar, cuan agradecido puedo ser, como encontrar y abrir puertas diferentes, como elevar mi espíritu en todo momento, como ser una mejor persona, como ver a la distancia, hacia el mar de posibilidades infinitas…

  • Visitas: 510
  • Comments: 0

Latest Comments

  • No comments posted yet, be the first.

Write your Comments

  •   Captcha

    Not Case Sensitive

Back
Laughter Yoga Benefits testimonials US