Laughter yoga international
Yoga de la Risa Internacional
Movimiento Global por la salud,
alegría y paz mundial
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Mi Historia Con La Risa

Nací en una pequeña aldea en la frontera entre India y Paquistán. Fui el más pequeño de ocho niños. Siendo de antecedentes agrícolas, mis padres eran personas sencillas de pueblo enfocados a las tareas cotidianas de la vida rural. Nunca fueron a la escuela, y siguiendo su ejemplo mis hermanos tampoco tuvieron interés en estudiar. Yo fui el raro que mostró mucha chispa académica lo cual alimentó el sueño de mi madre para que yo me convirtiera en doctor. No había facilidades médicas en la aldea y uno debía viajar casi 15 millas para encontrar algo de ayuda médica, esperaba que yo estudiara medicina y regresara a la aldea para ayudar a sus habitantes.

Dando gusto a los deseos de mi madre, fui a un internado y trabajé fuerte para obtener mi grado como médico. Después de la graduación me fui a Mumbai para continuar con mis estudios de post-grado en medicina. Seducido por las ostentaciones y los famosos, los carros de moda y los departamentos de lujo, yo también quise hacerme rico y famoso. Hice todo en mis manos para llegar hasta las estrellas, pero pronto me di cuenta que no era tan simple. Mi misión no dio resultado y caí en una depresión. La vida era dura y no era fácil hacer dinero sin experiencia en los negociones. Estaba estresado y abatido. En ese tiempo, mi madre visitó Mumbai y se sorprendió al ver el estado en el que me encontraba. Me preguntó, “¿Madan, qué pasa?” No te ves feliz y no ríes y sonríes como cuando estabas en la aldea”.

Ella tenía razón. En algún punto de esta búsqueda frenética, había perdido mi risa. La transición de ser un chico inocente de pueblo a convertirme en médico de la ciudad alteró mi personalidad seriamente. Sabía que me encontraba en problemas. Dándome cuenta de la enormidad de la situación, me embarqué en una nueva búsqueda – y esta vez no era por dinero. Era para encontrar mi risa – la llave para la felicidad y la alegría.

No contento con tener mi consulta en un suburbio en Mumbai, India, lancé ‘Mi Doctor’ una revista sobre salud dedica a hacer mayor conciencia entre las personas sobre la buena salud. Pero Marzo de 1995 fue un parte aguas en mi vida. Mientras escribía un artículo titulado ‘La Risa es la Mejor Medicina’ para mi revista, tropecé con un rico repertorio de trabajo científico realizado sobre la risa como terapia. Al explorar más, me sorprendí del volumen de estudios documentados que describían detalladamente los muchos beneficios comprobados que brinda la risa a la mente y cuerpo humanos. En la revisión de esta literatura sobre la risa, me sentí profundamente inspirado por el libro ‘Anatomía de una Enfermedad’, escrito por Norman Cousins en el cual describe como se rió hasta aliviarse de una enfermedad incurable de la columna: espondilitis anquilosante. El trabajo del Dr. Lee Berk de la Universidad de Loma Linda en California que demostró como la risa jubilosa reduce los niveles de estrés y tiene un efecto positivo sobre el sistema inmune fue muy estimulante también.

Esto me puso a pensar. La vida en Mumbai era muy estresante y las personas casi no reían. Estaban perennemente apresuradas y frenéticas buscando satisfacer sus necesidades y cumplir sus sueños. Aun yo me había amargado y perdí mi risa a los rigores cotidianos de mi profesión con la carga adicional de una publicación. No había tiempo para reír.

Creía que la risa podría mejor la salud y contribuir a sobrellevar los factores de estrés de la vida moderna. Busqué maneas de generar más risa y ayudar a las personas en crisis médica o personal. Comencé a hacer bromas y a reír con mis pacientes y pronto me encontré con que se recuperaban mucho más rápido ya que la risa los mantenía felices y positivos.

El Origen

El 13 de marzo de 1995, me desperté a las 4 am y caminando de un lado a otro en la sala de mi casa una idea repentina cruzó mi mente: si la risa es tan buena, por qué no iniciar un Club de la Risa. Estaba extático y casi no podía esperar para implementar el concepto. En las siguientes tres horas, fui de prisa al parque público donde solía ir a hacer mi caminata diaria y traté de convencer a los caminadores matutinos regulares sobre la importancia de la risa y de comenzar un Club de la Risa.

La reacción fue predecible. Se espantaron y pensaban que estaba loco. Se rieron de la idea y se burlaron de todo el concepto. Pero yo me mantuve inquebrantable y no me di por venció. ¡Si pude motivar a 4 de las 400 personas! Y así fue como nació el primer Club de la Risa con tan solo 5 personas.

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