¿Y Qué? El Mantra de la Felicidad

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¿Y Qué? El Mantra de la Felicidad

Alguna vez has hecho a un lado tus problemas diciendo ¿y qué? Alguna vez has apartado tu auto-compasión diciendo ¿y qué? Tal vez nuca. Quiero compartir contigo una lección muy inspiradora que aprendí de un perro callejero que me ayudó a superar algunas dificultas en la vida. Era el año 1996, me encontraba pasando por un momento bajo de vida. Estaba enfrentando incontables tensiones, estaba muy preocupada, hasta que un día un encuentro fortuito con Yamma Gucci encarriló mi vida de nuevo y cambió toda mi perspectiva. Aprendía que el arte de vivir estriba no en sumirse en las penas si no en enfrentar los retos.


¿Quién era Yamma Gucchi? ¡Un Perro Callejero!


Pareciera inconcebiblemente difícil de creer que un perro me enseñó la lección más dura de mi vida. Pero es cierto. Yamma era uno de los perros huérfanos y descarriados de mi colonia. Una pareja de ancianos, el Sr. Y Sra. Anand que se encargaban de cuidar a muchos de éstos perros se habían ganado una buena reputación en el área. La pareja había dado nombre a la mayoría de los perros callejeros y les daban de comer dos veces al día, a pesar de la fuerte resistencia de los vecinos. Llenos de compasión y bondad, esta pareja cuidaba bien de estos perros. Hacían visitas frecuentes al veterinario para revisiones regulares, asegurándose así el bienestar de estos perros. Pero lo más notorio, era el hecho de que aunque eran vegetarianos estrictos, cocinaban alimentos no vegetarianos para estos perros. Cada mañana, de camino al Club de la Risa, veía a Yamma brincando y jugueteando con tan solo tres patas.


Era una hermosa perra de color café, distinta de los demás y me entristecía su condición. Más adelante, supe que había sido atropellada por un carro que le fracturó la pata trasera y la dejó herida. A pesar de su pata rota, me di cuenta de que Yamma era muy ágil, entusiasta y corría por todas partes, igual que los otros perros. Me acerqué a ella viéndola a los ojos. No había señales de desesperación o depresión. Le brillaban e irradiaban vida. Fue entonces que supe que ella me trataba de dar un mensaje diciendo, ‘y qué pasa si tengo mi pata rota’. Sigo viviendo y celebro la vida. Ésta no cesa para mí. Son ustedes los seres humanos que constantemente se quejan y exageran los sucesos de su vida.

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Latest Comments

  • Guillermina Partida

    Fantástica anecdota! y yamma aún no toma sesiones de yoga de la risa
    para ser feliz, con su inteligencia aprendió a vivir mejor que muchos humanos.

    Monday, 24 February 2014 23:01:54
  • Ricardo Llorente

    Excelente historia , aveces simplemente tenemos que mirar a nuestro al rededor y encontraremos historias como esta.

    Saturday, 21 December 2013 23:03:42
  • Grisela Gámez

    Así es! Hay que contar todo lo que tenemos y no lamentarnos por lo que nos falta. Llenar nuestro espíritu de alegría y disfrutar cada momento, en el aquí y ahora.
    Bendiciones!

    Tuesday, 5 November 2013 01:08:58

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